No es un enigma decir que desde su nacimiento la comunicación ha ido planteando un molde para toda la población, haciendo cada vez mas homogénea la sociedad, creando algo tan grande como modas, tendencias, pensamientos, revoluciones, o algo tan simple y cotidiano como lo son los modismo o frases que un sin numero de personas utilizan.
Algo que todo ser humano inevitablemente se plantea es si se dejara influenciar por el medio y todo lo que este implica (comunicación, ciencias, paradigmas humanos, etc.), para así convencernos que logramos tener la capacidad de manejar todas las decisiones que han creado nuestra identidad. El panorama se nos complica cuando comenzamos a crecer y los aspectos que componen nuestra identidad nos comienzan a diferenciar unos con otros, ya sea por nuestra cultura, nuestros valores, pensamientos, limitaciones, etc.
Y esa diferenciación puede convertirse en intolerancia, prejuicios, marginación y discriminación en una primera instancia.
Es aquí cuando la comunicación toma un rol fundamental en este momento, donde logra funcionar como un mediador entre incomprensiones identitarias, donde logra que esta diferenciación comience a desaparecer cuando la comunicación se convierte en un punto de convergencia donde todos son iguales al utilizar esta.
Si tomamos como ejemplo de esto los medios de comunicación, lograremos llegar a la misma conclusión: los medios de comunicación buscan una equidad de información dentro de un grupo de personas que logran acceder a este, es decir, no rechaza a alguien por pertenecer a la cultura oriental u occidental, por tener mas valores o menos, o por tener ciertas costumbres, es decir, llega a todos sin importar la diferencia de identidades.
Sin embargo, aun cuando la comunicación logre una convergencia de identidades transformándolas en una identidad colectiva, esto solo es un aspecto, ya que la identidad consta de variadas dimensiones ya sea biológica, por género o económica entre otras.
Es importante para comprender cuanto influye la comunicación en la constitución de una identidad, el comprender en cuantas dimensiones podría influir de gran manera o tanto como la cultura, la sociedad o la época lo hacen.
Algo que todo ser humano inevitablemente se plantea es si se dejara influenciar por el medio y todo lo que este implica (comunicación, ciencias, paradigmas humanos, etc.), para así convencernos que logramos tener la capacidad de manejar todas las decisiones que han creado nuestra identidad. El panorama se nos complica cuando comenzamos a crecer y los aspectos que componen nuestra identidad nos comienzan a diferenciar unos con otros, ya sea por nuestra cultura, nuestros valores, pensamientos, limitaciones, etc.
Y esa diferenciación puede convertirse en intolerancia, prejuicios, marginación y discriminación en una primera instancia.
Es aquí cuando la comunicación toma un rol fundamental en este momento, donde logra funcionar como un mediador entre incomprensiones identitarias, donde logra que esta diferenciación comience a desaparecer cuando la comunicación se convierte en un punto de convergencia donde todos son iguales al utilizar esta.
Si tomamos como ejemplo de esto los medios de comunicación, lograremos llegar a la misma conclusión: los medios de comunicación buscan una equidad de información dentro de un grupo de personas que logran acceder a este, es decir, no rechaza a alguien por pertenecer a la cultura oriental u occidental, por tener mas valores o menos, o por tener ciertas costumbres, es decir, llega a todos sin importar la diferencia de identidades.
Sin embargo, aun cuando la comunicación logre una convergencia de identidades transformándolas en una identidad colectiva, esto solo es un aspecto, ya que la identidad consta de variadas dimensiones ya sea biológica, por género o económica entre otras.
Es importante para comprender cuanto influye la comunicación en la constitución de una identidad, el comprender en cuantas dimensiones podría influir de gran manera o tanto como la cultura, la sociedad o la época lo hacen.
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